l
Opinión / MAYO 10 DE 2018

Karl Marx

Las opiniones expresadas por los columnistas son de su total y absoluta responsabilidad personal, no compromete la línea editorial ni periodística de LA CRÓNICA S. A. S.

Thomas Piketty en su libro El capital en el siglo XXI (pág. 24) opina que Karl Marx ni siquiera se preguntó cómo sería la organización política y económica de una sociedad sin propiedad privada. En esta columna sentimos que es un fósil yaciente en el basurero de la historia; en algunos solo genera nostalgia. 

Nació en 1818, hace doscientos años. Según José Bermudo, en 1813 al terminar la invasión napoleónica a Alemania, Herschel Mordechai, su padre, fue obligado a esconder que era judío, hacerse cristiano y cambiar el apellido para poder seguir viviendo allí.

Marx escribió que la religión es la queja de la criatura en pena, el sentimiento del mundo sin corazón con espíritu embrutecido, el opio del pueblo, la pérdida del individuo que espera otra vida más allá.

El hombre y su intelecto son producto de la praxis, de su labor y relación con el planeta. Las formas de pensar y valorar no se sustentan en la racionalidad abstracta, sino en el trabajo y en las condiciones de subsistencia. La conciencia no determina la vida, sino la vida a la conciencia. Esto molestó a los filósofos porque sería el fin de la filosofía en manos de la ciencia, pues no comprendía ni criticaba el mundo, imaginó cómo debía ser. Admirador de Hegel idealista teutón. 

Profetizó el fin del capitalismo quiso enterrarlo, extinción de la sociedad burguesa, dictadura del proletariado, apoderamiento de los medios de producción por los obreros y el recorrido por Europa de un fantasma comunista.

Su máxima obra, El capital es texto de economía, pero expertos lo ven como una excesiva filosofía. Argumenta que la plusvalía es la diferencia entre el valor de la mercancía y el salario. Habló de materialismos histórico y dialéctico.

En el manifiesto del partido comunista anuncia que la burguesía forjará las armas y los jornaleros que las empuñarán para matarla; lanza la tesis empírica que la historia de las sociedades es el relato de la lucha de clases.

El austriaco Hans Kelsen, argumenta que la teoría marxista del derecho supone que la producción económica y las relaciones sociales constituidas sobre ella determinan el nacimiento y la desaparición del Estado y el derecho, cuando es sabido que ambos fenómenos no son elementos esenciales de la sociedad; existen solo bajo condiciones económicas definidas. El órgano estatal y la ley son únicamente la maquinaria coercitiva con la que una clase explota a la otra.


COMENTA ESTE ARTÍCULO

En cronicadelquindio.com está permitido opinar, criticar, discutir, controvertir, disentir, etc. Lo que no está permitido es insultar o escribir palabras ofensivas o soeces, si lo hace, su comentario será rechazado por el sistema o será eliminado por el administrador.

copy
© todos los derechos reservados
Powered by:Rhiss.net