Opinión / JULIO 24 DE 2021

La carretilla roja

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Así llamaron al más acreditado poema característico del imagismo. No del imaginismo, corriente poética diferente. En mi bodega de múltiples traducciones de un mismo poema, almaceno 33 carretillas diferentes del lacónico poema escripintado por William Carlos Williams. Dieciséis palabras en inglés. Al trasladarlas al español, aumentan o disminuyen los vocablos traducidos. Una de tantas versiones, dice: “Cuánto depende de la carretilla roja/salpicada por la lluvia/junto a las gallinas blancas”. Una palabra menos que en su idioma original. Este poema tiene espíritu y cuerpo, espacio y tiempo semejantes a los del haiku o el tanka. Implosiona, con el mínimo de palabras, añadiendo a lo sugerido una escena rural. La expresión directa de un hecho cotidiano:  llueve sobre una carretilla. Ausencia de retórica, atributo del poema imagista, según lo percibió Ezra Pound, fundador del movimiento, al acentuar de un objeto aquello que denominaba “detalles luminosos”. Carretilla roja. Gallinas blancas. Sin permiso de Ezra, además de lo luminoso, me apropio las penumbras y añado al poema, a los objetos descritos por el poeta y el verso, detalles oscuros. Acentúo las sombras. La carretilla roja es el poema moderno más antologado en lengua inglesa. Lluvia y carretilla y gallinas blancas. Literaria metafísica de lo escueto. Nada más. Un poema, casi prosa, concertando al universo desde la disposición de sus estrofas hasta la delimitada pintura del escenario. Vida y naturaleza interconectadas, de alguna forma, con una modesta carretilla y varias gallinas. Cada gota de lluvia escurriendo de aquella, es un ser humano desvaneciéndose del mundo. Otra traducción: “Tantas cosas dependen de una carreta carmesí/rociada con agua de lluvia/muy cerca de las blancas gallinas”. Toda la vida y los objetos, relacionados de maneras sutiles con cuanto parece distanciado. Semejante al microrrelato El dinosaurio, de Monterroso; o al haiku de la rana y el estanque, de Basho.  Hay una creativa hermenéutica sobre tal poema, que prolifera con cada lector y crítico aportando sus explicaciones. Poética evanescencia de ese conjunto de seres integrados, por un momento, para evocar otras realidades. Octavio Paz, tampoco resistió el encanto campestre de la imagen con sus caleidoscópicas sugerencias. Lo tradujo así: “cuánto depende/de una carre/tilla roja/reluciente de/ agua de lluvia/junto a blancas/gallinas”. Insólita distribución de los versos. En particular, la segmentación del vocablo carretilla. Sin pérdida de su humedad, vacía de objetos pero repleta de interpretaciones, tal carretilla recorre el mundo literario despertando mezcladas sensaciones. Los poetas Ernesto Cardenal y José Coronel Urtecho, afrontaron otra traducción al español: “tanto depende/de/una carretilla roja/reluciente de gotas/de lluvia/junto a las gallinas/blancas”. Reconstruir la poesía a partir de la poesía misma. De acuerdo con la sensibilidad y el lenguaje del lector que, estimulado por determinadas imágenes, facilita el surgimiento, ad infinitum, de ideas propias y originales. 


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