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Opinión / MARZO 21 DE 2012

La historia de siempre

Las opiniones expresadas por los columnistas son de su total y absoluta responsabilidad personal, no compromete la línea editorial ni periodística de LA CRÓNICA S. A. S.

Con la doble calzada a Cajamarca, túneles y obras complementarias tocando a nuestra puerta, el interés estratégico de Calarcá y el Quindío no es asunto que despierte entusiasmo en quienes debiera. Permanecemos en quieta expectativa, a la espera de decisiones a tomarse en Bogotá, con directa incidencia en el destino del municipio.

Las variantes o pasos urbanos, fachadas de la ciudad para propios y forasteros, hace años eficientes, presentan hoy saturación de uso y degradación en zonas adyacentes. Causas: fraccionamiento físico, conjuntos habitacionales ubicados al “otro lado” de las variantes, donde reside más del 40% de la población, sin cruces vehiculares adecuados; vertiginoso incremento de automotores circulantes; proliferación de pequeños negocios relacionados con el transporte (“cambiaderos” de aceite, montallantas, talleres, parqueaderos improvisados mediante rellenos de escombros —ver artículo "Paisaje chatarrero-, “tinteaderos”, restaurantes y similares"), caracterizados por la informalidad laboral, invasión de vías, andenes y áreas públicas, contaminación visual, ínfima inversión y casi inexistente estructura empresarial. Expendios de tiquetes para transporte colectivo sin mínima seguridad o comodidad para los usuarios, “pastilleros”, prostitución, comercio de estupefacientes, agudizan el latente caos.

Insistir en la importancia estratégica de Calarcá como punto de convergencia vial, en forzoso e histórico vínculo con la actividad del transporte y con el cruce de vías trocales por su columna vertebral, por donde fluyen más del 60% del comercio exterior del país y corrientes turísticas, es superfluo. Vale en cambio resaltar los perjuicios ocasionados por continuos trastornos en el tránsito de la vía a La Línea, con o sin temporadas invernales, reflejo de la debilidad infraestructural del país, costoso obstáculo para el desempeño de su actividad fabril y para la economía de regiones que, como el Quindío, cifran en el turismo esperanzas siempre aplazadas.

La responsabilidad del ministerio de Transporte e Invías no solo comprende la ejecución de audaces proyectos de ingeniería, soluciones a mediano o largo plazo, sino la eficaz operación de las vías existentes. Se califican de “normales”, inconvenientes —en buena medida evitables si se actúa con criterio— por obras en construcción, ignorando irreparables pérdidas.

Se anuncia ahora la intención —aún no oficial— de Invías, de conservar en uso los actuales pasos urbanos ampliándolos a doble calzada, reviviendo así un proyecto de Invías regional expuesto a la comunidad hace diez años. Conocemos también un prediseño del distribuidor de tráfico a desnivel para la zona de Versalles.

A nuestro entender y en el de ciudadanos informados, tales alternativas satisfacen de momento los intereses de Calarcá y sus habitantes bajo dos condiciones: Primera, los diseños de las dobles calzadas deben, además de cumplir requerimientos técnicos, considerar y mitigar en forma efectiva el fraccionamiento físico y social previsible (pasos vehiculares y peatonales a desnivel, ornato, áreas de recreación, de servicios sociales, etc.).

Segunda, el compromiso ambiental y social del municipio con la arteria más importante del país, debe retribuirse mediante compensaciones en desarrollo local; esto es, proyectos de inversión que incluyan a los afectados, que aseguren un ordenamiento urbano armónico, amable con los cohabitantes y el medio ambiente. Ningún sentido tendrían las obras viales si persiste o se agudiza el desorden actual.

Existen dos propuestas plausibles a la luz de los hechos: Un centro o complejo de servicios para el transporte de carga que reúna, ordene y dinamice en un amplio espacio físico, la amplia gama de servicios demandados por esa actividad, actualmente diseminados a lo largo de las variantes; otra, un parador turístico-terminal de paso para vehículos particulares y de pasajeros con oferta de servicios múltiples para sus potenciales usuarios. Ambos proyectos necesarios y posibles de realizar a través de gestión mixta.

Preocupa la ausencia de proyectos semejantes en el plan de desarrollo actualmente en trámite, ignorando propuestas debidamente motivadas y sustentadas puestas a consideración de la administración municipal. La intención es aportar; no importunar.

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