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Opinión / ABRIL 14 DE 2024

La vida es simple, la estevia es dulce

Las opiniones expresadas por los columnistas son de su total y absoluta responsabilidad personal, no compromete la línea editorial ni periodística de LA CRÓNICA S. A. S.

Desde hace algunas décadas, el azúcar tiene la reputación de Charles Manson. Parece bien ganada: ambos se han divertido a costa de causar muertes. Sin embargo, el asunto no es solamente que sea más mala que masticar vidrio, sino que está en todas partes y que se come en cantidades alarmantes. Es por eso que los anuncios de Libre de azúcar, Sugar Free, 0% azúcares añadidos, Sin Calorías… nos hacen pensar que podemos tragarnos todas las existencias del producto que haya en la tienda sin sentir culpa alguna, pero… es una terrible idea.

 

Comer azúcar 

para tener calorías

Seamos claros: nuestro cuerpo no necesita azúcar refinada para vivir. Necesita glucosa. Y la glucosa se puede obtener a partir de muchas fuentes naturales y más saludables. La glucosa es el azúcar específico que el cuerpo utiliza para obtener energía y mantener sus funciones vitales. El asunto con ella es que no aporta nutrientes, solo calorías vacías. Su ingesta acostumbra al cuerpo a obtener energía fácil y rápida, a que no se esfuerce para hacerlo. Y así nos volvemos adictos. Y es en esos momentos en los que queremos seguir comiendo dulce pero evitar el azúcar refinado cuando aparecen Charlie y la Fábrica de Edulcorantes: sacarina, aspartamo, sucralosa, sorbitol… y estevia, el Santo Grial, la Oliver Atom de los edulcorantes, que llegó para tratar de calmar nuestra adicción a lo dulce con la menor cantidad de culpa posible, pero ¿es tan buena como dicen?

La estevia es una planta que durante siglos se usó en Paraguay y Brasil para endulzar, y ahora se puede encontrar en todo el mundo. Tiene orígenes naturales y aparentes beneficios para la salud. Sus extractos concentrados son 300 veces más dulces que el azúcar. En Japón se ha vendido durante cuarenta años. Estados Unidos la aprobó como un aditivo comestible apenas en 2008. La Unión Europea en 2011. Eso sí, las empresas han sido rápidas para capitalizar su buena fama, con un aumento exorbitante de productos endulzados con estevia. Hasta Coca-Cola cambió varias de sus recetas, lanzando nuevas versiones de sus productos.

 Una buena cantidad de nutricionistas apoyan y promueven el uso de edulcorantes, básicamente porque no existe evidencia suficiente para concluir que son perjudiciales. Pero es importante mencionar que tampoco hay muchos elementos de juicio. Para aceptar la libre comercialización de este tipo de productos, entidades como la Administración Estadounidense de Alimentos y Fármacos (FDA), y la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) sólo exigen estudios de toxicidad, es decir, si el edulcorante envenena a corto plazo. Una de las hipótesis que manejan algunos científicos es que la estevia, entre otros, podría “engañar” al cerebro, haciéndole creer que necesita liberar más insulina, lo que definitivamente no ayudaría para bajar de peso y, por el contrario, haría aún más perezoso al cuerpo para realizar algunos procesos metabólicos. Esperaré con paciencia los resultados de estudios serios sobre esta manera de endulzar mientras me tomo otros mil cafés SIN AZÚCAR NI ESTEVIA.


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