Opinión / OCTUBRE 24 DE 2021

Las dos reformas esenciales

Las opiniones expresadas por los columnistas son de su total y absoluta responsabilidad personal, no compromete la línea editorial ni periodística de LA CRÓNICA S. A. S.

Jamás me cansaré de insistir en este espacio y en los que sea posible, en la urgencia de las dos más importantes reformas que requiere Colombia para avanzar como país hacia verdadero proceso de desarrollo: política y justicia, en lo cual muy poco se avanza.

En la política, generando los filtros necesarios para impedir que tanto personaje sin la debida preparación, sin las competencias suficientes y, lo que es peor, con una hoja de vida turbia, con asuntos pendientes con la justicia, rodeado y apoyado por personajes cuestionados, incluso condenados e inhabilitados para ocupar los cargos para los cuales se postulan con el perverso fin de continuar delinquiendo a través de ellos, puedan presentarse como candidatos, ser elegidos y ejercer sus cargos sin restricción alguna. Habrá quien alegue que eso es parte de la democracia, pero también es cierto que cualquier organización requiere ser dirigida con la mayor eficiencia, transparencia, pulcritud, honorabilidad y sin tales elementos, difícilmente puede alcanzar sus metas de crecimiento, desarrollo y  los resultados esperados por sus dueños. Y si esto sucede en cualquier empresa privada, con mayor razón debería serlo con esta que es la empresa que a todos nos duele, a la que todos le aportamos con nuestros impuestos y la que queremos  ver conducida por personas idóneas. Lamentablemente observamos en campañas a los mismos con las mismas como el propio electorado lo señala, frente a lo cual su única reacción es simplemente marginarse, hacerse a un lado y dejar que la situación siga de mal en peor, pues precisamente es esa la estrategia de esos mismos: Quien no esté de su lado, mejor que no lo esté de ningún otro candidato. Y es así como la abstención se convierte en uno de sus aliados, pues el cociente para llegar es más bajo como ya en ocasiones anteriores lo he expuesto. Igual debería contarse con mecanismos de evaluación de gestión, incluidos parámetros similares a los indicados para evitar que ciertos personajes se vayan a calentar silla a costa del erario o a continuar sus dudosos o evidentes malos manejos, sin razones que ameriten o no su aplicación a nueva reelección. El voto obligatorio podría ayudar.

En lo referente a justicia, sí que es urgente combatir tanta impunidad como la que hoy permite nuestro sistema jurídico vigente, dentro del cual gozan de más garantías los victimarios que las víctimas, quienes se ven envueltas en mayores líos que aquellos, cuando optan por defenderse de sus ataques, como se observa en tantos casos. Sistema que deja a la consideración de un juez si un delincuente que quema a su compañera es o no un peligro para la sociedad y decide enviarlo a su casa poniendo en riesgo la poca integridad física sana que le dejó a la agredida. Para otro es más grave una patada a un delincuente que acaba de asesinar a un oficial de policía, que el mismo homicidio y, por ende, declara ilegal la captura y lo deja en libertad, pese a sus graves antecedentes judiciales. Y, en general, tanto delito aparentemente menor, por cuanto no hay sangre de por medio que, según cuentas, no amerita detención, tiene a este país en manos de la delincuencia.  Al respecto es bien claro que sin seguridad, ningún país puede aspirar a mejorar su calidad de vida.  Factores esenciales como generación de empleo, oportunidades, educación, salud, vivienda, inversión en infraestructura, igual están ligados a combatir la corrupción y el crimen para lo cual las dos reformas Política y Justicia, son indispensables. 
 


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