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Opinión / OCTUBRE 10 DE 2022

Las fuentes hídricas de Armenia

Las opiniones expresadas por los columnistas son de su total y absoluta responsabilidad personal, no compromete la línea editorial ni periodística de LA CRÓNICA S. A. S.

A propósito del aniversario número 133 de la Ciudad Milagro, es pertinente dar una mirada a ecosistemas estratégicos de nuestro territorio, como lo son las 54 fuentes hídricas que a partir de la colonización humana se convirtieron en sistemas de alcantarillado naturales para las aguas residuales producidas por la actividad humana.

Desde su fundación en 1889, Armenia ha venido teniendo un crecimiento poco uniforme y organizado, por lo que las fuentes hídricas fueron víctimas de un uso indiscriminado para la disposición final de aguas residuales contando a la fecha con 384 puntos de vertimientos sin ningún tipo de tratamiento previo, convirtiéndolos de ecosistemas estratégicos en focos de contaminación y pobreza. 

A pesar de que el Decreto 1076 de 2015 prohíbe la realización de vertimientos sin tratamiento previo a las fuentes hídricas, se observa cómo en el caso de

Armenia la norma no solo no se cumple, sino que no se vislumbra una pronta solución. Quebradas como La Florida, San Nicolás, Lindaraja, Quindos, Armenia, Cristalina, La Clarita, Hojas Anchas, Providencia, Zanjón Hondo, Pinares y Santa Rita, son algunas de las 54 fuentes hídricas que presentan graves afectaciones por el vertimiento directo de aguas residuales. 

Graves olores ofensivos, desaparición de fauna y flora, presencia de desechos, invasión de suelos de protección y zonas de alto riesgo, disposición de escombros, son parte de las inaceptables condiciones en las que se encuentran las quebradas de Armenia, son cloacas urbanas y no ecosistemas estratégicos de vida.

Una propuesta de solución es el Plan de Saneamiento y Manejo de Vertimientos -PSMV, que para el caso de Armenia fue aprobado por la CRQ en 2020. Sin embargo, este PSMV cuenta con un horizonte de descontaminación a 30 años (año 2049). Quiere decir que admitiremos continuar con la contaminación de nuestras fuentes hídricas por cerca de treinta años más.

En un contexto global donde cada vez son más evidentes las consecuencias del uso abusivo del ser humano sobre la naturaleza, partiendo de la escasez de agua dulce, la extinción masiva de especies, el calentamiento global y el cambio climático; la protección del ambiente es una prioridad y se torna en un giro inaplazable que, de no tomarse a tiempo, podría causar consecuencias irreversibles que amenazan la vida en la Tierra.

En medio de la celebración de los 133 años de fundación de la ciudad de Armenia, es importante hacer un llamado a la sociedad civil y a los entes gubernamentales, evidenciando que tal vez las fuentes hídricas de la Ciudad Milagro no soporten de 30 años más de vertimientos indiscriminados y, aunque los esfuerzos económicos son enormes, la protección y el cuidado del agua en Armenia debe ser una prioridad mayor, donde la descontaminación del 100 % de las quebradas no sea una tarea diferida a tres décadas sino que se concrete a la mayor brevedad, siendo conscientes que el gran esfuerzo que se realice desde lo local impactará de forma muy fuerte la naturaleza en su conjunto, permitiendo ese respiro que tanto necesitan, después de 133 años, las fuentes hídricas al servicio de los cuyabros.


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