Opinión / DICIEMBRE 02 DE 2021

¿Liberación femenina?

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El modelaje webcam y el empoderamiento de las chicas en este proceso, fue el primer tema que vino a mi mente cuando comencé el proceso de escritura periodística. Desde mi mirada femenina, la concepción que tenía de las mujeres de esta industria era que podían empoderarse y usar su cuerpo como arma de liberación para demostrar que tenían total control del mismo. Sin embargo, después de plantear mejor la situación, analizar las distintas voces que me ayudaron en la construcción de mi reportaje, me di cuenta de que, desde la óptica masculina de esta labor, todo era sexualizado y el cuerpo pasaba de ser un arma de liberación, para ser un objeto para la satisfacción de una población. El proceso de construcción del reportaje fue difícil, fue un camino de negativas constantes, evasión de preguntas y prejuicios que eran complejos de romper.

Al comienzo, todo parecía fluir de manera ideal, desde la búsqueda de contactos, hasta la planeación de entrevistas. Las chicas del grupo periodístico al que pertenezco (Linkterna), me ofrecieron su ayuda y me recomendaron distintos estudios de modelaje webcam en el Quindío para que me comunicara con varias mujeres que trabajan allí. Fácilmente pude dar con ellas y establecer distintos horarios para que realizáramos la entrevista. Aunque después de este paso en falso, las chicas no tenían tiempo, muchas se negaban a hablar sobre su trabajo y otras simplemente no respondían los mensajes.

Por su negativa constante, decidí acudir a las directoras de estos estudios. Amalia y Florencia (nombres ficticios que asigné para estas dos directoras), fueron el puente para tener contacto con las modelos. 

En el primer acercamiento que tuve con ellas, mostraron ser receptivas y atentas, pero esto fue cambiando a medida que decidí ahondar más en el tema. Amalia desapareció, le escribía todos los días esperando respuestas, pero nada. Por otro lado, quise pensar que entrevistar a Florencia era una buena idea, ya que se mostraba muy abierta con el tema y le gustaba hablar de ello; gran error, porque en el momento en el que le di a conocer las preguntas, decidió cambiar aquellas que eran de suma relevancia. Preguntas como: ¿Cuáles son las garantías ofrecidas en esta industria?, ¿qué sueldo es asignado y por qué dicha cantidad?, ¿qué prestaciones de ley se les otorgan?

Posterior a esta incertidumbre, hubo ciertas personas del común que me aseguraban que no era necesario seguir buscando, ya que obtener respuestas era inútil. No obstante, pese a que solo se notara que obtuve negativas, también hubo mujeres que me ampliaron la perspectiva y me permitieron que conociera más de este mundo, que si bien tienen su propia visión y concepción de este (creyendo que es un arte y una labor que para ellas es linda), todavía necesitamos cuestionarnos: Si es empoderamiento, ¿por qué seguimos creyendo que mercantilizar el cuerpo y sexualizarlo es sinónimo de ello?


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