Opinión / OCTUBRE 22 DE 2021

Literatura, no ficción y posverdad

Las opiniones expresadas por los columnistas son de su total y absoluta responsabilidad personal, no compromete la línea editorial ni periodística de LA CRÓNICA S. A. S.

La programación del décimo cuarto Encuentro Nacional de Escritores Luis Vidales, proceso educativo del Quindío, pone sobre la mesa un tema, además de contemporáneo, vital para la sobrevivencia de la democracia en occidente. 

La crisis de los medios tradicionales de comunicación, y un enfoque de periodismo decimonónico, afincado en defender parcelas de intereses, a banqueros y a políticos de emprendimientos unipersonales, amerita una reflexión global y local. 

¿Hasta dónde llegarán los medios y los periodistas para defender sus pautas o para promover los productos de sus dueños y cuando descubrirán que están siendo desplazados por la configuración de una narrativa ciudadana desde portales de internet y desde la calle? ¿Seguirán caminando hacia el abismo de crear contenidos solo para un grupúsculo de interesados propios, encerrados en sus cabinas blindadas contra el dolor en los barrios y en las veredas de Colombia?

En la programación del Encuentro Luis Vidales, patrocinado por recursos públicos, se puede leer la preocupación de conversar sobre esos otros medios que exploran los jóvenes, construidos por un nuevo enfoque, por la restauración de la crónica como género y la utilización de lenguajes más directos, desprovistos del eufemismo propio de casas periodísticas convertidas en jefaturas de prensa de los políticos corruptos o de los empresarios indolentes.

En la región la creación de Cola de Rata hace diez años anunció, antes del estallido social del país, que se podían escribir otras realidades, de acuerdo con la mirada del narrador y que regiones de provincia, selváticas y comunidades marginadas, como el Chocó, deben ser incorporadas a la información y al imaginario de quienes, parapetados detrás de una pantalla brillante o de un interés particular, desconocemos cómo viven de verdad en la Colombia profunda.

Cuestión Pública, a su vez, un portal de periodismo, fue creado como una expresión de contrapoder en Colombia, y su cofundadora Diana Salinas también está invitada al encuentro de escritores con el objeto de que cuente cómo es la experiencia de ese relato, que ahora incluye, además de visiones desde la otra orilla de la investigación, también las sensibilidades femeninas, claves para entender el entorno y para comprendernos entre todos. 

 El fenómeno de redes sociales de don Alberto Tejada, con su cubrimiento de la primera línea en Cali y en el Valle del Cauca, redescubrió la misión del periodista: se debe al ciudadano y no al poder oficial o al dominio económico. Recorrió las calles, se enfrentó al miedo perpetrado desde el Estado y puso en evidencia el sesgo de los grandes canales de televisión. Las emisiones de su canal 2 en Cali le dieron una lección de periodismo independiente a los voceros pagados de un hirsuto centralismo. 

La visita al Quindío de Juan José Hoyos, maestro de periodismo y cronista brillante, dará la oportunidad de conocer las formas y lenguajes de ese género narrativo de no ficción. 

La literatura y el periodismo son ríos limpios, o sucios o emboscados, que van al estuario sagrado de las palabras. 


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