Opinión / JULIO 04 DE 2022

Locos de ira

Las opiniones expresadas por los columnistas son de su total y absoluta responsabilidad personal, no compromete la línea editorial ni periodística de LA CRÓNICA S. A. S.

En 2003 se estrenó una comedia protagonizada por Jack Nicholson y Adam Sandler. En la trama, éste padece celos y genera agresiones, siendo sentenciado a terapia para el control de la ira. 
Cómo vendría de bien que muchos pudieran recibir un tratamiento intensivo del doctor Buddy Rydell (siquiatra de la cinta) o de alguna persona (sicólogo, coach) que enseñara a elevar la inteligencia emocional, reconocer las causas de emociones peligrosas (por ser detonantes de comportamientos dañinos) y gestionarlas adecuadamente. Hay muchos locos de ira, ello genera que un porcentaje alto de lesiones y homicidios tenga como causa la inadecuada gestión emocional y pérdida del control.

En diciembre murió un amigo inolvidable, gran periodista: Eliecer Santanilla Martínez, padre de un pequeño que crecerá viendo fotos y escuchando historias, porque el abrazo de su progenitor y su mano protectora se han ido. ¿Por qué ocurrió? Según versiones, por pérdida de control en los que se encontraban departiendo en esa fatídica madrugada del 14 de diciembre. Era joven, con un gran presente y prometedor futuro, una familia y muchos amigos que lo admiramos… se fue, por locura de ira. Ojalá la Fiscalía esté adelantando una investigación rigurosa y el juez genere un fallo ejemplarizante… No más impunidad, no más silencio…

La semana anterior perdió la vida una joven mujer. La mató Alberto Lisandro Vielma (con solo 27 años de edad). Era su compañero sentimental. Las mismas manos que la acariciaron, la violentaron en un ataque de ira, fruto de los celos. Le arrancó la existencia y enterró su cuerpo ¡en la misma casa en la que vivían! Al verse descubierto confesó, sin vergüenza, ni dolor… incluso sintiéndose justificado… ¡locura!

Registraron las noticias judiciales: “A la cárcel fue enviada Deicy Viviana Aldana Torres quien, al parecer, asesinó a un hombre ocasionándole múltiples heridas con una hacha en la cara”. Se dice “al parecer” para evitar incurrir en calumnia o algo similar, sin embargo,  las pruebas son elocuentes. Son hechos aislados de una larga cadena de abusos, procederes irracionales y situaciones mezquinas, que se repiten y se repiten. Con el feminicidio la frase “ni una menos”, perdió el sentido, se convirtió en un eco de desconcierto, miedo e impotencia.

¿Qué está pasando? Ni hombres, ni mujeres; ni jóvenes, ni adultos; nadie debe morir a menos que sea su hora y la propia vida así lo determine.  Como sociedad hemos de poner el foco en lo que está ocurriendo, revisar la salud mental y emocional, dar herramientas a la gente para mejorar en este aspecto, pues además de restar armonía y calidad de vida a cada uno… está cobrando vidas, demasiadas. 


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