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Opinión / AGOSTO 02 DE 2017

Manual de redacción de El Tiempo

Las opiniones expresadas por los columnistas son de su total y absoluta responsabilidad personal, no compromete la línea editorial ni periodística de LA CRÓNICA S. A. S.

Decepcionado quedé al terminar de leer la octava edición del Manual de redacción del periódico El Tiempo que me vendieron a 38 mil pesos. Petulante cuando aconseja, equívoco en el uso de los verbos deber y poder, altivo, inmodesto, abundante en errores sintácticos y ortográficos.

 


Alardea con el cuento de que es un formador de lectores; repite en demasía la arrogante muletilla “EL TIEMPO Casa Editorial” hasta cansar, y con pedantería expresa su propósito de conservar los más altos estándares de corrección idiomática (pág. 69). 

Sin embargo, en más de cincuenta veces emplea la mayúscula luego de dos puntos, contradiciéndose ya que en la página 99 recalca que después de este signo de puntuación va con minúscula.

El verbo colocar es castizo solo para referirse a dinero, coloqué unos ahorros a interés; a un cargo, estoy colocado en la alcaldía; y, a situar productos en el mercado, colocaré naranjas en la tienda para venderlas. Pero en la página 78 dice que la letra “se coloca junto a la parte derecha…” y en la 94 que “colocar coma entre sujeto y verbo es un error”.

En el folio 127 omite la preposición en -que sirve para indicar el lugar, la posición o el tiempo de la frase- al recomendar que “si el nombre de un premio se usa para hacer referencia al objeto material obtenido, aquel debe ir minúscula”.

En la hoja 135 redacta una oración defectuosa. “Franz Liszt fue compositor e intérprete a la vez de sus obras”. Lo atinado es: Franz Liszt fue a la vez compositor e intérprete de sus obras.

La página 108 trae dos yerros. Faltó el artículo determinado plural los entre los vocablos revisa y esfuerzos y no escribió el artículo femenino singular la antes de la palabra frontera. “El zar antidrogas de Estados Unidos revisa esfuerzos contra el narcotráfico en frontera colombo-panameña”. 

Forzoso el empleo del verbo poder en esta alocución asquerosa, repugnante y cacofónica: “El periodista de EL TIEMPO Casa Editorial, no debe caer en que porque el contenido que circula en…” (pág. 61). 

Los presumidos redactores del Manual necesitan humildad y estudiar gramática. Me quedo con Rufino José Cuervo Urisarri, Miguel Antonio Caro y lo aprendido en la cátedra obligatoria de sintaxis en la Facultad de Derecho de la Universidad del Cauca. 

Terminó en la caneca, perdí $38 mil.

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