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Opinión / MARZO 09 DE 2024

Marco, Tomás, Omar y Lucio (1)

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No sé cómo. Sí, por qué se cruzan a diario en mi alma, entretejiéndose por igual en mi mente, mis rutinas físicas y mis lecturas, cuatro prolongados y finos hilos. Aunque parezcan de diversas texturas, con ellos sin discrepancias espirituales ni filosóficas doy a mi vida eficaces zurcidos: Marco Aurelio, Tomás de Kempis, Omar Khayyam, Lucio Anneo Séneca. Las Meditaciones. La imitación de Cristo. Las Rubaiyyat. De la brevedad de la vida. Desde culturas diferentes me predican, enseñándome lo mismo: Conciencia de vivir. Respirar en cada instante con sencillez íntima, reconociendo mi paz interior como supremo tesoro que poseo. Al leer cualquier reflexión del estoico romano Marco Aurelio, escucho un  ruba’i   del poeta persa sufí, Omar Khayyam. Cuando leo poemas de las rubaiyyat, se me transfiguran en axiomas de Marco, trenzándoseme juntas en el corazón, belleza, verdad, ética, amor y fe como principios para modelos de vida diferentes a las utilitaristas reclamaciones del mundo actual. En ambos encuentro, a la vez, la cristiana sustancia de Kempis y lo más sublime del filosófico estoicismo de Lucio Anneo Séneca. ¡Qué júbilo de lector solitario el mío, bebiendo en tan cristalinas fuentes de sabiduría humana! Cuando leo traducciones diferentes de cada libro citado, sin descartar el deleite literario, aumenta mi serenidad interior. En ellos, con cavilaciones perennes de cuatro hombres, quienes desde distintos puntos de vista examinan el destino del ser humano, encuentro miradas análogas sobre la muerte. Junto con otros temas. La transformación de lo perecedero. En esta venturosa etapa de mi vida, filtrando personas, deseos, compromisos, los citados libros se me incorporan en uno solo, entrelazando lecturas e ideas en ejercicio espiritual, intelectual, filosófico y poético que aprehendo de manera continua. Cuánto consuelo, belleza y plácida sapiencia llenarían tu alma, preparándote para tu muerte y la de quienes amas, si leyéndolos se te convirtieran en manual de vida cuando desafectos de toda índole, tristezas, soledad y desilusiones te atrapen. Cuarteto de inextinguibles voces y estilos para encarar, con dos romanos, un alemán y un persa, la deshumanización y fealdad moral de nuestra sociedad. “Breve es la vida para cada uno. Tú prácticamente la has consumido sin respetar el alma que te pertenece”, explica Marco, el estoico, mientras Kempis el monje medieval nos recuerda, “si con más frecuencia pensaras que puedes morir de un momento a otro que, en que vivirás largos años, con más entusiasmo te enmendarías”.  Khayyam, exhorta: “Amigo mío, no forjes proyectos para el futuro. ¿Estás seguro de poder concluir la frase que empezaste?”, Séneca, anticipa: “Como si siempre fuerais a vivir, vivís, nunca tenéis presente vuestra fragilidad, no observáis cuánto tiempo ha transcurrido ya: lo perdéis como si hubiera a rebosar y en abundancia”. Por montañas o ciudades, me acompañan. 


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