Opinión / ENERO 28 DE 2021

Narrativa divina

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“El hombre no es solamente el único ser que necesita vestirse para cubrir su vulnerabilidad —cf. Gn 3,21—, sino que también es el único ser que necesita “revestirse de historias para custodiar su propia vida” dice el papa Francisco en su mensaje para la jornada mundial de las comunicaciones sociales, publicado el 24 de enero por el Vaticano. 

Varios autores reconocen la función narrativa del ser humano como única y diferencial del proceso evolutivo. Por eso, nos han denominado homo fabulator, así que, entre la fe y la ciencia, la narrativa se constituye en punto de encuentro. Lo que el sumo pontífice dice en su mensaje, es que esta función cumple, además de un papel comunicacional uno espiritual.

¿Qué puede ser más narrativo que la Biblia? Cruzando fuentes, hay en Youtube un fragmento de una entrevista de Juan Gossaín en la que la menciona como un libro imprescindible, donde los evangelistas “son los primeros cuatro grandes reporteros que yo he conocido”, que presentan el cuento bien contado “con la naturalidad de un verdadero periodista, sin adjetivos, sin exclamaciones, sin admiraciones”. Por otro lado, el padre Juan Molina, un reconocido sacerdote que evangeliza, con un estilo muy particular, a través de los medios digitales —tiene blog, canal de Youtube y todas las redes sociales— recuerda que en el concilio Vaticano segundo, en el texto Dei verbum, se aclara que la Biblia no es un libro de ciencia o de historia, sino que en ella se encuentran géneros literarios que llaman a la fe. 

El mensaje del papa Francisco, presentado en cinco puntos, enfatiza en que las historias que trascienden son las que no se quedan en lo instrumental, sino que son relatos verdaderos, en oposición a las historias surgidas de la posverdad. También deja ver la efectividad de los relatos naturales, orgánicos, espontáneos. Y que las narrativas deben renovarse a partir de las vivencias, por insignificantes que parezcan, del ser humano, “porque nadie es un extra en el escenario del mundo y la historia de cada uno está abierta a la posibilidad de cambiar. Incluso cuando contamos el mal podemos aprender a dejar espacio a la redención, podemos reconocer en medio del mal el dinamismo del bien y hacerle sitio”.

Zapping: No serán suficientes los panegíricos que se hagan de Jorge Eliécer Orozco Dávila. Su estilo dejó marcado en el Quindío el sello único de un profesional que trascendió lo parroquial, dando altura al oficio periodístico y comunicacional por su criterio, carácter y estética. Su voz y cadencia marcaron la vida de muchos que crecimos escuchando la radio y recibimos, antes de salir para el colegio y posterior a su editorial, la característica frase: “Gracias por escucharnos”. A usted don Jorge Eliécer, gracias por informarnos y mostrarnos perspectivas. Paz en su tumba y fuerza a su familia. Nos hará mucha, pero mucha falta.

Nos vemos en la red (0)


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