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Opinión / MAYO 28 DE 2020

Neoliberalismo, ¿bueno o Malo?

Las opiniones expresadas por los columnistas son de su total y absoluta responsabilidad personal, no compromete la línea editorial ni periodística de LA CRÓNICA S. A. S.

Éramos un país en crecimiento, pero la presencia del virus afectó la capacidad financiera del país. Adoptaron medidas para controlar su extensión, lastimando a la población y sectores productivos, requiriendo buscar recursos urgentes para reiniciar y apoyar procesos productivos que hoy muestran a unos empresarios reiniciando, a otros parados e ilíquidos y miles ya quebrados sin patrimonio, es decir, arruinados. Clase media.

Pero que coincidencia que los promotores del neoliberalismo económico en los años 90, para efectuar reformas económicas, liberalizar mercados y generar eficiencia en las entidades públicas, que a pesar de la desconfianza de inversionistas y la banca, miraron al país como el ideal sin recursos, que para asumir esos cambios que mueven al mundo los necesitaba a ellos, los neoliberales. Hoy, casualmente, esos promotores del neoliberalismo económico de los 90, son los primeros beneficiados con los aportes del gobierno, como la banca y los fondos privados de pensiones, protegiéndolos ya de una posible crisis financiera. Un país débil que años atrás lo absorbieron para la privatización y control de mercados, y hoy les dan la mano para salvarlos, increíble corazón tan noble. ¿Neoliberalistas, amigos o enemigos de Colombia?

Como el apoyo no cobijó a los microempresarios e informales, aprendimos que los impuestos pagados por colombianos son para el pago a funcionarios o atenidos de alta jerarquía, pero no hay nada para el desempleo. Donde sí hay mucha plata, que la disfrutan y tapan muchos, es en la imbatible corrupción, dinero que se pierde sin castigar. Antes los eligen para gobernar.

Presidente, con el impuesto solidario que ideo mediante el decreto 568 del 15 de abril de 2020, se  percibe poco interés e importancia en la búsqueda de más recursos. Se quedó corto, quieto y no miró más allá, pues teniendo la opción de conseguir más dinero para subsidiar a la población marginada por la ley 137 de 1994, artículo 47, parágrafo único y fijar porcentajes diferentes a salarios mayores a $20.000.000, no lo hizo. Pareciera que el equipo de asesores le impiden ver, pues la iliquidez se ve que es para otros, no para ellos, prefirieron dejar estas cargas o costos fiscales y pensionales quietos. Gran ‘estadista’.

Presidente, con las dificultades financieras del país, su iliquidez, existiendo herramientas que le permiten actuar, donde usted sabe muy bien cuáles y dónde están los costos billonarios que le genera a la nación, como las excepciones tributarias que disfrutan plenamente altos cargos del Estado y otros ciudadanos subsidiados, ante este silencio se generan interrogantes, ¿Por qué no actúa? ¿Quién o quiénes se lo impiden? ¿O, por qué están próximos a pensionarse muchos asesores o amigos, no actúa para no dañarles su base salarial que el Estado pagará en su pensión? Increíble regalo que costearán 50 millones de colombianos.

Qué buen corazón. ¿Y para los millones de colombianos cuándo?

 


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