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Opinión / ABRIL 14 DE 2024

No es normal

Las opiniones expresadas por los columnistas son de su total y absoluta responsabilidad personal, no compromete la línea editorial ni periodística de LA CRÓNICA S. A. S.

No es normal que una mujer, en privado o en la vía pública, reciba comentarios lascivos de extraños. No es piropo ni halago que un hombre le exprese a una mujer en privado o en público, sin que haya sido consentido, sus fantasías sexuales o fetiches. No es normal, es ofensivo y raya en lo delictivo, que un hombre, por el simple hecho de haber nacido con cromosomas XY, se sienta con el derecho, e incluso la obligación, de andar cual macho de manada forzando conversaciones o contacto físico con mujeres.

No, no es normal que en la oficina o salón de clases los hombres, de forma individual o en grupo como máxima expresión de vileza, hagan referencias lascivas, ofensivas o burlonas sobre el aspecto físico de una mujer. No es normal que, en otro claro ejemplo de cobardía, los hombres no protesten con vehemencia por el acosador proceder de un hombre contra una mujer y en sustitución celebren, aplaudan o ignoren tan miserables conductas. No es normal que un hombre haga pública la vida íntima de pareja. Es un delito que un hombre comparta con otras personas, sin el consentimiento de su pareja, audios, fotografías, videos o detalles de su vida sexual.  

No es normal que un hombre, amparado en el poder pasajero que le confiere un cargo, obligue a una mujer a realizar tareas o acciones que afecten su dignidad o integridad física y emocional. Es execrable el grito y el contacto físico violento, como también lo es el roce no solicitado o empalagoso y las insinuaciones verbales o gestuales no consentidas entre un hombre y una mujer. Es ordinario y anticuado el afán de halagar a una mujer que claramente expresa su deseo de estar sola; suelen los machistas confundir cortejo con acoso y hacen más gravoso su errático proceder al reaccionar con violencia ante un no como respuesta por parte de la mujer.

No, también es una respuesta, que además no obliga una explicación por parte de la mujer. No es una frase completa y con sentido. En ningún caso, la ropa que se ponga y la forma como camine, hable o baile una mujer es un pasaporte al cortejo por parte de un hombre. Es anormal, completamente irracional, culpar a una mujer de la agresión o el acoso sexual que reciba por parte de un hombre. Nada, absolutamente nada, justifica la violencia sexual contra la mujer. La cantidad de ropa que lleve puesta una mujer no puede ser proporcional al respeto que merezca y/o reciba.

Lástima que se haya normalizado el piropo de mal gusto, forzar un beso o una relación sexual, los chistes sexistas, el maltrato físico en una relación sentimental. Es una pena que los reclamos y ataques verbales o físicos por celos hacia una mujer sean tomados por muchos, incluidas las agredidas, como expresiones de amor. No es normal que se sigan ignorando, encubriendo o menospreciando las distintas formas de violencia hacia la mujer y que ser mujer sea un riesgo.


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