Opinión / ENERO 29 DE 2017

Orientar al hombre

Las opiniones expresadas por los columnistas son de su total y absoluta responsabilidad personal, no compromete la línea editorial ni periodística de LA CRÓNICA S. A. S.

¿Elegir consciente y voluntariamente un modo de vida? ¿De qué se trata? ¿Será posible hacerlo como se pretende y cuáles serían las condiciones?

 ¿Puede alguien decidir por cuenta propia cómo vivir, de qué modo y en qué circunstancias, si por lo regular la vida está regida por modelos, normas y convenciones sociales, y reglas orientadoras de cómo hacer las cosas? ¿Qué es la cultura y con ella la educación si no formas privilegiadas de adiestrar al individuo en patrones de conducta, hábitos y rutinas? ¿Estaría el individuo en capacidad de desechar cualquier experiencia previa u otras formas de vida, habidas o por haber, como para pretender de su vida algo irrepetible e incomparable? ¿O simplemente es el ideal de hombre que quiere para sí una vida conforme a la sapiencia, la bondad y la grandeza, y encuentra en estos conceptos las virtudes que lo han de preparar para el control y el dominio efectivo de la vida? 

Habrá que reconocer que si alguien se pregunta por estas cuestiones es porque su vida no le satisface y cree firmemente que es dueño de su propio destino si se propone realizarlo de un modo que vaya de acuerdo a sus convicciones. ¿Se puede trazar el destino con un propósito consciente y determinado? Si no son tan altas las pretensiones, podría ser también una vida protegida y cuidada de modo tal que no haya de qué arrepentirse. O bien, que haga de lo suyo y a medida que se lo proponga una persona valiosa y feliz. Y, por sobre todo, que sea capaz de sobreponerse a las dificultades y problemas y así evitar que la resignación y la incertidumbre tomen su lugar.

Si en esto consiste un modo de vida, entonces el hombre moviliza todas sus fuerzas y por entero su ser a una existencia que a pesar de las adversidades, quebrantos y dificultades, asimismo que en la alegría y el placer, lo mantiene enhiesto y tranquilo y así no se reprocha por su capacidad de sobreponerse a voluntad a las vicisitudes de la vida y enfrentar, por tanto, las duras y las maduras. Una decisión consciente y definitiva supone la armonía entre vida y pensamiento. Aquí resuena de un modo enigmático la sentencia de Alcmaión, pensador y alumno de Pitágoras: “Las personas se desbarrancan porque no están en condiciones de unir el principio con el final”. También puede ser el reclamo por una filosofía que contribuya a orientar al hombre, es decir, que sea concreta, vívida y cotidiana. Una filosofía que contribuya a las búsquedas e inquietudes humanas que tienen que ver con la orientación y el sentido pleno y enriquecido de la existencia. 


COMENTA ESTE ARTÍCULO

En cronicadelquindio.com está permitido opinar, criticar, discutir, controvertir, disentir, etc. Lo que no está permitido es insultar o escribir palabras ofensivas o soeces, si lo hace, su comentario será rechazado por el sistema o será eliminado por el administrador.

copy
© todos los derechos reservados
Powered by:Rhiss.net