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Opinión / MARZO 21 DE 2024

Para beneficiar al país, ¿quién da el permiso ?

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El planteamiento a una Asamblea Constituyente, 52 millones de ciudadanos, reaccionaron sin perder tiempo a expresar sus opiniones y planteamientos que era de esperar fueran diferentes, donde quizás muchos ciudadanos, la misma sociedad civil, empresarios, asociaciones, congresistas y partidos se moverán en defensa a sus intereses, conveniencia, beneficios económicos, promesas electorales, expectativa política con temores a no ser elegidos pero tristemente no en busca de construir un mejor país que en una democracia con partidos que poco les gusta el juego limpio, en Colombia, empezaron sin perder tiempo ni mirarse primero ellos en su interior su aporte de culpabilidad al dolor del país acusando, señalando culpables, pregonando daños a la economía, como si el país viviera sin hambre sin violencia o como si la clase dirigente tuviera pérdida de memoria en forma colectiva olvidando muchos de ellos sus daños a la institucionalidad, como si el dolor, desigualdades, abandono, injusticias y las afugias del país hubieran nacido hoy. 

Confunde al país algunos directores, dirigentes o líderes de los partidos políticos tradicionales, nuevos incluyendo al presidente y su alto gobierno por las reacciones a esas ofensas que se hacen, mostrando unos defensas con argumentos válidos y profesionales pero otros con expresiones no agradables ante un país y sociedad que pide justicia y paz, prefiriendo pelear, enfrentarse con palabras como fieras hambrientas en busca de carnada sin importar el animal que sea, no cediendo a nada, ni aportando o creando soluciones, pero eso si instando emociones ardientes y sentimientos en miles de colombianos con desconocimiento inmenso de lo público y a unos que todavía conservan recuerdos de ese fervor político o color partidista del pasado, que ojalá todo esos recuerdos amargos, no sean fuentes de daños al país y a la misma sociedad a futuro.  

Viendo el paso tan amargo del país que por incorporar unas reformas a la constitución sin control ni visionar futuros ratificó una vez lo que he comentado, que la estructura del país está al revés, con grandes vacíos y errores que abusan hoy de ellos, mostrando el poco interés unos elegidos que no quieren dar un paso adelante o aportar soluciones donde han preferido muchos retroceder, como si avanzar fuera una derrota o como si las reformas, ajustes, cambios o el manejo del país fuera una lucha, donde solo uno es el que tiene la razón y responsabilidad de proyectar y proteger el país. 

Los incumplimientos al pueblo o sociedad y la intención de una Asamblea Constituyente, levantaron los ánimos, unos rechazando, otros anunciando los daños al país para así disimular unos su temor, dejando muchas dudas de la realidad a que fueron elegidos. Ante esto ya se pregunta: ¿Si para hacer algo positivo que beneficie al país y sociedad, entonces a quien hay que pedirle permiso o ante quien hay que arrodillarse para construir país?


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