Opinión / SEPTIEMBRE 16 DE 2021

¿Qué se puede esperar?

Las opiniones expresadas por los columnistas son de su total y absoluta responsabilidad personal, no compromete la línea editorial ni periodística de LA CRÓNICA S. A. S.

Ante esa variedad y cantidad de aspirantes al Congreso, con unos haciendo gala de una conducta, sabiduría y ética que no tienen, y el país con tantas dificultades fiscales (evasión, salud, pensiones, laborales, agrícolas, jurídicos, empresariales y otros), una estructura institucional deficiente, corrupción libre sin frenar, con esos vicios y fallas al interior del Congreso en donde no hay voluntad de corregir o tocar algo para no perder los lujosos privilegios, y, además, en donde no atienden los reclamos de millones de ciudadanos, no es mucho lo que se pueda esperar; al contrario, son ellos los que ganarán más con el aporte de los 50 millones colombianos.

Es tanta la confusión política que se vive, que la ciudadanía confunde la prelación en esta época electoral. No ven el peligro y error acumulado de años, y, por esa pasión política, solo miran los aspirantes a la presidencia, cuando la prioridad y urgencia es otra, la elección del Congreso. El peligro y el futuro del país está en estas elecciones, que es en dónde se corrige o se daña más al país. Es en el Congreso, no con el presidente, donde se inician los cambios que se requieren, por ejemplo, hay que variar la ley que permite que las elecciones sean el mismo día (Congreso y presidente (I parte)); sería ideal, de no lograrlo, el país se enfrentará a esa variedad de intereses políticos, mercantiles y de los padrinos, con lo que será más difícil efectuar cambios urgentes, y por esa ventaja que hoy les dan a los partidos el país difícilmente mejorará. Ojalá esté equivocado.

Es oportuno no repetir la nefasta tradición de elecciones pasadas escogiendo a los que seguirán el mismo estilo o continuarán con los vicios, en lugar de rescatar al país. Aquí es donde está y se logra el legítimo cambio, que no es por el tipo de listas, de géneros o razas, es la calidad del ciudadano que se va a elegir, que sea gente decidida con entrega y amor al país, dispuesta a cambiar y no por figurar, con pleno conocimiento de lo público, pues de volver a elegir mal es ampliar aún más la crítica situación del país.

No olvidar que el resultado electoral 2022 puede significar el año del cambio. De no renovar parte del Congreso los males seguirán, mientras sigan las deficiencias al interior, los vicios de los partidos y no efectúen los ajustes básicos, como la ley quinta, el Congreso seguirá igual de costoso, inútil, tolerante, alcahueta o quizás peor. ¿Entonces a qué van? Muchos, por no expresar la mayoría, a pensionarse, a ser jefe o retirarse de la política y a vivir feliz. Fantástica hazaña, rodeado de un pueblo con hambre.

Los años siguen mostrando que esas mayorías políticas del Congreso, por sus intereses, hacen más difíciles los ajustes al país. Con un congreso que no tienen vacaciones ni espacio ni tiempo para laborar, pero si para viajar y ganar, el país debe alistarse para seguir igual como siempre: con desilusión y en abandono total.


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