Opinión / SEPTIEMBRE 25 DE 2022

¡Quindío sin Pobres!

Las opiniones expresadas por los columnistas son de su total y absoluta responsabilidad personal, no compromete la línea editorial ni periodística de LA CRÓNICA S. A. S.

En el año 2019 la pastoral social de la diócesis de Armenia realizó el primer congreso de doctrina social de la Iglesia al que fui invitado con la ponencia ‘el clamor de los pobres y el clamor de la tierra’.

En ese congreso me caractericé de habitante en situación de calle, una noticia que se reprodujo en más de cuarenta países del mundo y en los canales nacionales y de nuestra región.

Fue una hermosa experiencia vivida desde la fe, sin ninguna pretensión humana de reconocimientos o aplausos. El mayor reconocimiento lo hizo una persona de calle hace unos tres meses cuando realizando una ruta fraterna, que implica salir a recorrer las calles de Armenia, nos encontramos con un grupo en el Parque Sucre y uno de ellos me dijo: “usted es el obispo de Armenia y en el 2019 se caracterizó de habitante de calle”. Ese fue el mejor reconocimiento.

Después de estos años, me han preguntado en algunos medios de comunicación ¿qué ha pasado? Seguimos trabajando, pensando en nuestra comunidad; quizás muchos corazones se movieron a partir de esta experiencia y despertaron en sus vidas la generosidad y el compromiso social. Es algo que no se puede medir.

Desde la diócesis seguimos diseñando programas pensando en los más pobres y necesitados. Este año, el 2 de febrero, inauguramos el programa Tejiendo Sueños de Esperanza, dirigido a niños, niñas y adolescentes en situación de vulnerabilidad; fortalecimos el programa Personas en Situación de Calle; cambiamos el concepto de habitante por persona porque ellos también son nuestros hermanos, son hijos de Dios que han caído en desgracias por múltiples factores. Ahora queremos impulsar una campaña, desde la diócesis de Armenia a la que se pueden vincular los medios de comunicación, las instituciones sociales, los ciudadanos. 

La campaña se denomina ¡Quindío sin pobres¡, con el lema Sin asistencialismo, por la dignidad humana; sin protagonismo, con responsabilidad social. La clave fundamental de esta campaña está en no dar limosna e invitar a los ciudadanos a canalizar las ayudas a través de las instituciones como la pastoral social - cáritas o de tantos gestores sociales que, con esfuerzo, están aportando a la justicia social y a la paz. Para dar impulso a esta campaña hemos abierto un programa denominado ANAWIM, Los pobres de Yahvé, dirigido a las personas más necesitadas; son diversos los servicios y una atención esmerada a los más vulnerables y descartados socialmente. A partir de la invitación de Jesús: “denles ustedes de comer” (Lc 9, 13), queremos vivir un compromiso con tantos hermanos que viven en la pobreza sociológica y espiritual. ANAWIM incluye los siguientes servicios: mesa diocesana de la fraternidad, donde se puede compartir el almuerzo; Mateo 25, un espacio en el que se puede encontrar papelería y cacharrería; almacén Cáritas - ropa nueva y de segunda en buen estado-; peluquería Rostros; minimercado La Esperanza; cafetería Shalom, en donde se puede compartir un pan y café con las personas más necesitadas; feria del usado; consultorio odontológico Sonrisas de fe; consultorio médico; consultorio sicológico; taller Nazaret –en donde se elaboran traperos, escobas, papel de regalo ecológico, manillas, camándulas, botones publicitarios- y los Centros Shemá, espacios desde donde se atiende a todos los hermanos que llegan para brindarles atención espiritual y direccionarlos a los distintos espacios y servicios. Para ello hemos creado un carné que nos permite superar todo asomo de asistencialismo; este carné puede ser recargable en el economato de la diócesis o en las oficinas de la pastoral social, en orden a que cada vez que las personas accedan a un servicio puedan hacer un aporte solidario mínimo, unido a los talleres de formación en los que se debe participar cada mes sobre la prosperidad desde el evangelio. 

Para acceder al carné, primero, se hace la visita domiciliaria o si es persona en situación de calle debe diligenciarse un formato especial con el fin de reconocer sus necesidades y brindarles un acompañamiento integral. Nos articularemos con las parroquias, comunidades religiosas y gestores sociales para realizar una acción organizada que nos lleve a soñar un Quindío sin pobres. Soy un convencido que este sueño es posible, siempre y cuando se dé una articulación con las diversas instituciones sociales y entes gubernamentales, con el compromiso social de los empresarios y comerciantes y un trabajo arduo, serio y responsable de los ciudadanos. Así que, les invito a dejarnos interpelar por el rostro sufriente de Jesús en nuestros hermanos más pobres y a apoyarnos en estas iniciativas que serán de gran beneficio para la comunidad. 
 


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