l
Opinión / ABRIL 18 DE 2012

Rara avis quindiensis

Las opiniones expresadas por los columnistas son de su total y absoluta responsabilidad personal, no compromete la línea editorial ni periodística de LA CRÓNICA S. A. S.

Ángel Castaño Guzmán no subsiste de la literatura; de su cultivo no obtiene contante o sonante alguno —privilegio reservado a mimados de los dioses en edades pre-provectas—; pero ciertamente vive, compréndase bien, se halla inmerso todo él, desde sus zapatos talla 42 hasta su exótica redhead, desde su matinal desperezarse hasta el cine-arte nocturno, con el sonriente estímulo de su amada, en literatura. Su planeta textual gravita alrededor de una estrella quizá decadente en el sentido musiliano, nietzscheano, del término, que él mismo ayuda a sostener en combustión, desafiando a diario la inercia intelectual del vecindario.

Cliente habitual de la Red de Bibliotecas del Banco de la República, lee con denuedo, en calculado desorden, y da razón de cuanta novela, poemario, crónicas, libro de narraciones o ensayo, de indistinta procedencia, se aproxime a sus lentes en permanente y rapaz vuelo, para agregarlos, obras y autores, luego de fino tamizado, a su alquímica retorta siempre en ebullición, sin prejuicios ni predilecciones.

De ahí saldrán reseñas de lector cerebral, exigente, artículos críticos y de opinión, crónicas, reportajes o entrevistas, ficciones, de sello personal, con destino a las páginas de La Crónica del Quindío, donde regenta espacios, revista santo&seña, de la cual es coeditor, revista El Rollo, o eventuales colaboraciones en El Espectador virtual, El Malpensante o Diario del Otún, entre otros; escritos de elaborado rigor en el juicio, obsequio estético, y pulcra observancia gramatical, fundamentos del buen texto.

Trayectoria digna ya de aprecio, de admiración, a sus veinte y pocos calendarios. Egresado en el año 2011 del programa de comunicación social-periodismo –universidad del Quindío–, desde cuyas aulas –díscolo alumno–, hizo visible el temprano compromiso con las letras, es recordado por la gestoría y realización colectiva de Revista La Avenida, Concurso de Cuento Humberto Jaramillo Ángel, con sendos libros de finalistas y ganadores en sus tres ediciones, eventos académicos, literarios, ciudadanos, con los cuales agitó creatividad y conciencias.

Con tesón de minero en socavón, escarbó en dispersos archivos y produjo una valiosa selección de textos periodísticos quindianos desde inicios del siglo anterior hasta el pos-terremoto, en prolongada espera de impresión por mezquindad institucional pública y privada. Algo más de un lustro ha transcurrido a partir de sus relatos —de sugerencias nadaístas— en el modesto Poetintos calarqueño, hasta los recientes careos conceptuales con escritores intocables, otros bastante menos, sujetos de apreciación crítica.

Rara avis de su generación, con escasos interlocutores en su franja cronológica a quienes reconoce e integra a proyectos culturales, editoriales, Castaño, quindiano raizal nacido en Armenia, se niega a aceptar la pérdida de espacios de la literatura en la contemporaneidad; se obstina en creer, contra el optimismo bien informado, en la vigencia de oficiantes y mensajes, de medios de información y libros impresos, aunque a cada paso la realidad lo desmienta. Condena —juicio compartido— el irreparable daño, tanto de la descalificación absoluta como del irresponsable elogio respecto al trabajo de nóveles escritores.

Textos, realizaciones, conceptos aparte, otra, a cual más destacable faceta, es el autoasignado y eficaz papel de promotor, agente ad honórem, relacionista, del mundillo literario, cultural, académico, periodístico, quindiano. Pocos actores del intelecto, incluyendo nombres de Risaralda, Caldas, Valle del Cauca, Tolima, escapan a su envolvente amistad en torno al quehacer literario y su divulgación. Cumple —abusivo símil deportivo— la función de volante creativo y goleador en la selección regional; en eventos como el Encuentro Nacional de Escritores Luis Vidales; coordinando, sirviendo de enlace, enganchando, repartiendo juego, sirviendo pases gol y presente a menudo en el marcador.

Registro objetivo, no elogio, de una lograda promesa de nuevas generaciones quindianas; toma forma mientras rodamos por la ardiente hoya del Patía rumbo al sur de Aurelio Arturo, desafiando el equilibrio en las cornisas de los riscos nariñenses, escuchando a poetas cercanos o universales en la voz de Ángel Castaño Guzmán.

COMENTA ESTE ARTÍCULO

En cronicadelquindio.com está permitido opinar, criticar, discutir, controvertir, disentir, etc. Lo que no está permitido es insultar o escribir palabras ofensivas o soeces, si lo hace, su comentario será rechazado por el sistema o será eliminado por el administrador.

copy
© todos los derechos reservados
Powered by:Rhiss.net