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Opinión / NOVIEMBRE 29 DE 2023

Relaciones únicas y creativas 

Las opiniones expresadas por los columnistas son de su total y absoluta responsabilidad personal, no compromete la línea editorial ni periodística de LA CRÓNICA S. A. S.

A veces cuando hablo de acuerdos en las relaciones de pareja muchas personas se extrañan y sienten esto como algo desconocido, algo raro o algo que no tenían en su mente como normal.  

Tal vez esto ocurre porque nos acostumbramos a seguir patrones y referentes de emparejamiento que sin duda nos llevan a perseguir metas específicas que la sociedad dicta. Esto se convierte en una tradición y las relaciones son en gran medida permeadas por las formas tradicionales de emparejarse sin ni siquiera tener la oportunidad de preguntarse si esta es una forma funcional y que nos genere bienestar y equilibrio.

Entonces perseguimos las formas monógamas y la exclusividad porque fue creada y hubo un referente de muchos años en los que tal vez el acuerdo nunca se cumplió desde las dos partes pero era lo que dictaba la sociedad y lo que había que perseguir.  

Seguimos formas de apegos ansiosos donde somos vigilantes, no aceptamos espacios individuales y no logramos entender la libertad del otro.

Construimos relaciones desde los apegos evitativos con miedo al afrontamiento a decir lo que sentimos y la tendencia al silencio.

Muchas veces también permitimos relaciones basadas en las configuraciones de maltrato donde pensamos que somos culpables y es esa culpa la que hace que sigamos en la relación.

Estos son solo algunos ejemplos de relaciones tradicionales o formas comunes perseguidas por una tradición que fue creada a partir de las estructuras más religiosas y el afán de la sociedad de crear un equilibrio y permitir que existieran familias mucho más “estables”. Detrás de esto siempre había alguien que sufría más y sentía distinto esta relación, un ejemplo de esto es que se creía que: “los hombres son de la calle y las mujeres de la casa” entonces era un acuerdo tácito donde se asumía que el hombre podría llegar a ser infiel. Lo cierto es que en la mayoría de los casos eran infieles pero pensaban que su relación tenía que ser de exclusividad y que las mujeres debían aguantar sin decir mucho.

Estas estructuras sin duda tuvieron víctimas silenciosas que después con la llegada del divorcio hicieron valer sus voces de protesta y empezaron a hablar, con esto se dio la fragilidad de las relaciones y la tendencia a pensar ¿para qué me caso? Y ahora muchos dicen: “las relaciones son desechables”.

Creo que es nuestro momento de entender que si podemos creer en unir nuestras vidas y nuestras almas, podemos creer que sí es posible tener relaciones que no sean desechables que no se basen en un apego, donde no seamos víctimas de nada ni de nadie.

Por esto debemos crear relaciones basadas en nuestros propios acuerdos y contratos, en nuestras propias necesidades, teniendo siempre en cuenta lo que el otro espera y hasta donde pueda llegar. Desaprendamos modelos y patrones para crear relaciones únicas y sin referentes, somos tan capaces de ser felices en pareja y a veces no nos damos cuenta de eso.
 


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