Opinión / ENERO 04 DE 2021

Renovar la esperanza

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Comenzó el nuevo año… arribó el 2021 en medio de una gran expectativa. Con niveles más bajos de algarabía y procurando equilibrar las tradiciones fiesteras con la necesaria prudencia por la situación actual, despedimos un 2020 que pasará a la historia como un año de cambios extremos, temor, incertidumbre, muerte y encierro.

Vivimos experiencias complejas de asimilar: la modificación radical de nuestras costumbres sociales, la convivencia con un enemigo invisible, la depresión de la economía, el aumento del desempleo, la elaboración de duelos abruptos, sin rituales, ni despedidas, la pérdida de tantos amados parientes, amigos y vecinos y la impotencia por la imposibilidad de acompañar a los enfermos y velar a los muertos, la lucha por la subsistencia biológica y material, en fin… Queda atrás el 2020 y aunque lo que él trajo consigo, todavía sigue latente, estamos empezando a escribir un nuevo libro, con 365 magníficas y luminosas páginas en blanco, con otras oportunidades y desafíos, con la promesa de poder comenzar de nuevo, para buscar horizontes distintos, aprender de lo pasado y edificar un futuro, ya que tenemos vida corriendo por las venas, ya que el corazón todavía bombea y los ojos de los que llegamos a este tiempo, se abren de nuevo para ver una vez más, el sol brillar.

El reto en este momento es renovar la esperanza, luego de tanta desazón. Reconstruir los motivos para persistir en la lucha, mantener arriba los brazos, expandir las pupilas, poner el pensamiento en lo que está, en lo que existe, en lo que queda, y dejar ir con aceptación y gratitud, todo lo que quedó atrás.

Atesorar a los que permanecen, perdonar y honrar a los que partieron, elegir los mejores recuerdos y quedarse con ellos, apegarse al hecho de poder seguir, cuando tantos simplemente dejaron de andar… Sentirse feliz y agradecido, buscar en el fondo del alma las razones para reinventar el entusiasmo, reconocer las bendiciones y con el júbilo que suele acompañar a los sobrevivientes, saborear el agua y percibir el aire de una manera distinta y mejor.

2021 será exactamente como nosotros lo construyamos… Él solamente llega, en la mitad de una tormenta, para darnos una nueva oportunidad y dejarnos emprender otra travesía. Nos da la ocasión para evidenciar que somos fuertes, como humanidad y como Nación, que podemos superar lo que la historia nos presenta y aprender a vivir bajo diversas circunstancias. Él solo se abre ante nosotros, para que con creatividad, resiliencia y gratitud, creemos nuevas maneras de protegernos y cuidar a otros, de prodigarnos el sustento, seguir avanzando con el proyecto vital y construir mejores cosas, a partir de lo que tenemos disponible.

La esperanza, entendida como un fuego interior que nos entrega ilusión y propósito, es algo que debemos avivar y cuidar. Si logramos ver lo positivo en todo lo que ocurre, conectar con lo mejor de cada ser humano alrededor, ser más observadores para percibir y apreciar la magia de lo sencillo, mantenernos en gratitud por los tantos dones recibidos cada día, todos los días, reconocer los milagros en lo que ocurre y entender que cada instante es único e irrepetible… Si aprendemos a valorarlo todo y a todos… Seguramente daremos lo mejor de nosotros y de esta manera, tendremos excelentes resultados.

Feliz 2021, que sea lo que hagamos de él.


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