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Opinión / JULIO 24 DE 2023

Responsabilidad política

Las opiniones expresadas por los columnistas son de su total y absoluta responsabilidad personal, no compromete la línea editorial ni periodística de LA CRÓNICA S. A. S.

En algunos casos se escuchan quejas relacionadas con la gestión de las administraciones públicas, bajos niveles de logro, promesas incumplidas y escasa ejecución. También se oye el lamento por la corrupción y por el conflicto que existe a veces entre la realidad y las expectativas ciudadanas frente a líderes políticos. Ello hace que algunos caigan en desesperanza, hastío e indiferencia, lo que conduce al abstencionismo o a marginarse de espacios de participación y gestión de asuntos públicos. Esto se comprende como consecuencia de la decepción sistemática, sin embargo, es la peor respuesta que podemos dar ante las dificultades.

La corrupción no se ataca con apatía, tampoco los errores del liderazgo, ni la ausencia de logros. Justo cuando se presentan panoramas desalentadores, urge que quienes amamos el país, ejerzamos ese derecho (que es también un deber) de participar democráticamente, no solo con el voto, sino también, con la acción en diversos escenarios institucionales, sociales y políticos.

Los ciudadanos que no votan, abren camino a regímenes antidemocráticos y crean un espacio para el imperio de la arbitrariedad. La indiferencia permite que cosas malas pasen.

Desde gobernaciones, alcaldías, asambleas y concejos se ejerce liderazgo social, se toman decisiones que influyen (para bien o para mal) en la vida de millones de personas y se vislumbran y construyen senderos de desarrollo. Si una ciudad prospera o se estanca, si las prioridades de inversión se dirigen o no a mejorar la vida de las comunidades, si se realizan o no obras que beneficien a muchos, si se resuelven o no los problemas de la sociedad… Es el resultado de lo que ocurre en la institucionalidad oficial y de lo que se debate y aprueba en los cuerpos colegiados.

Por eso es necesario ejercer responsabilidad política como ciudadanos de un Estado Social de Derecho. ¿En qué consiste?

Primero. Informarse sobre cómo funciona el Estado, cuáles son las competencias de cada quien y cómo avanza el desarrollo a nivel municipal, departamental y nacional.

Segundo. Concurrir a procesos participativos como rendiciones de cuentas y participar en colectivos sociales para presentar propuestas y revisar el avance de diversos procesos.

Tercero. Buscar el interés general, el bienestar colectivo, más que beneficios individuales.

Cuarto. Conocer la hoja de vida y propuestas de los candidatos a corporaciones públicas y poder ejecutivo, para identificar a personas íntegras y capaces, apoyándolas en sus aspiraciones.

Quinto. Votar, como ejercicio sagrado. Hacerlo por convicción, más que por conveniencia e invitar a otros a hacerlo.

Sexto. Exigir a los candidatos primero y a los elegidos después, solamente lo que es honorable, pues la corrupción, también empieza por los ciudadanos.

Séptimo. Amar la tierra, defenderla y buscar que los que elijamos como líderes, hagan y logren lo que sea mejor para todos… Requerimos recuperar esa responsabilidad política, a veces olvidada, para que construyamos unidos, un mejor futuro.
 


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