l
Opinión / ENERO 16 DE 2016

Retrato de Kenneth Goldsmith

Las opiniones expresadas por los columnistas son de su total y absoluta responsabilidad personal, no compromete la línea editorial ni periodística de LA CRÓNICA S. A. S.

Poeta, no necesito entrevistarlo corpóreamente, mientras leo su transgresor libro Escritura no-creativa.

Gestionando el lenguaje en la era digital. Con estampa de rabino heterodoxo, le tengo en centenas de recintos por internet, platicando con otros ahí, frente a usted, para mí, acá frente a la pantalla. Reduplico disyuntivas literarias para diamonologar con sus persuasivas técnicas vanguardistas de escritura.

Me embriagan sus posibilidades de reescritura, aprovechadas por centenares de escritores, aunque ninguno osaba ser explícito como usted con sus técnicas no-creativas. Reciclo las entrevistas que ha concedido. Me pertenecen porque son otras las preguntas. Mix y remix. Make y remake de la literatura, plagiando sin plagiar. Con su atractiva formulación teórica que lo ha hecho estrella mediática, Kenny, usted cimienta bases de cuanto por el mundo de las letras pensábamos millares, sin atrevernos a exponerlo.

¿Qué tipo de escritor es? “Jamás empleo el pronombre personal de primera persona, nunca expreso ninguna emoción subjetiva, intento ser mecánico. Me he convertido en un copista, no escribo textos originales, copio textos que ya existen”. ¿Cómo afronta el escritor los cambios, cuando decide escribir? “La nueva escritura consiste en no escribir y la nueva lectura consiste en no leer.

Aunque no hay que tomarlo literalmente, en esencia ahí se encierra una gran verdad. Nuestra relación con el lenguaje ha cambiado y, como consecuencia de ello, ha variado nuestra relación con la lectura y la escritura. Con el bombard eo de información a que estamos sometidos, nadie es capaz de mantener la atención fija durante mucho tiempo”.

¿Qué hacemos, entonces, con cuanto escribimos y consideramos creación? “En un contexto de hiperabundancia textual, carece por completo de sentido infligir nuevos textos al mundo. Cuanto considerábamos que era nuestra propia producción, es algo tan minúsculo e irrelevante en el océano de la textualidad digital que, ¿qué nos podemos proponer? ¿Añadir una gotita más a ese océano o intentar sacar cubos gigantescos llenos de un material tan rico como el agua y verterlos en otro tipo de contenedores?”.

Para no llamarle plagio, ¿emplea usted algún cadencioso nombre con modulación de discurso vacío? “Sí, apropiacionismo, una idea, un vocablo, una actitud literaria que abre aún más la posibilidad de atender al hermoso transcurrir de las frases del mundo. La belleza de las frases mundanas, rearticuladas como literatura frente a la teatralidad de una expresión poética que a veces no consigue escenificar una vividez verbal igual de consistente”.

Entiendo, poeta. Mientras vuelvo a entrevistarlo, descríbase, para lectores de esta columna que hoy lo descubren. “Primero fui artista, después me volví poeta, después escritor. Ahora, cuando me lo preguntan, me describo simplemente como una herramienta de tratamiento de textos. Mi UbuWeb, alberga en un espacio digital todo el legado de la vanguardia clásica. Visítelo y desfóndese”.

 


COMENTA ESTE ARTÍCULO

En cronicadelquindio.com está permitido opinar, criticar, discutir, controvertir, disentir, etc. Lo que no está permitido es insultar o escribir palabras ofensivas o soeces, si lo hace, su comentario será rechazado por el sistema o será eliminado por el administrador.

copy
© todos los derechos reservados
Powered by:Rhiss.net