Opinión / OCTUBRE 17 DE 2021

Rueda rueda

Las opiniones expresadas por los columnistas son de su total y absoluta responsabilidad personal, no compromete la línea editorial ni periodística de LA CRÓNICA S. A. S.

El empate de Colombia frente a Ecuador nos dejó muy aburridos y descuadrados. Y digo descuadrados porque ese juego entraba en la lista de partidos ganables, así como los de Uruguay y Brasil estaban en la lista de perdibles. En términos prácticos, Colombia debía sumar en la triple fecha, al menos, tres puntos que jugaba en casa, y ese fue el botín que consiguió.

Aquí no se puede perder de vista que el objetivo es Catar 2022, sin importar a quién se le gana, con quién se pierda y hasta cómo se juega.

Cuando hablo de partidos ganables y perdibles no lo hago en un acto de conformidad, es un ejercicio realista en un juego de probabilidades, proyección sensata para saber para qué alcanzan las monedas que se tienen en la mano. Obviamente, todos los partidos hay que pelearlos con hambre, con pundonor, con amor propio. 

Ojo, si uno es un mediocre por planear con cautela, entonces, aquel que pide que Colombia gane todo y se pare como si fuera Brasil o Argentina es un ingenuo –y recuerden que esa ingenuidad es muy linda hasta cierta edad-.

Claro que a los colombianos nos encanta ver a una selección que consienta la pelota y que se pare sin miedo, pero también somos muy convenientes. 

Al equipo que juega bonito y que no se arruga, pero no consigue resultados, le damos palo porque hay que ganar sí o sí. Y al equipo que consigue resultados, sufriendo, le damos palo porque así no es, porque tenemos que arrollar. Olvidamos, por ejemplo, que Perú, Paraguay y Chile tienen en su palmarés dos copas américas, mientras nosotros solo tenemos una en la vitrina, al igual que Bolivia. 

Recuerdo las selecciones Colombia de la primera década de este siglo, jugaban bonito, ahogaban a los rivales y se daban el lujo de golear en casa, con jugadores calidosos como Tressor, ‘Choronta’, ‘Pachequito’, Giovanni Hernández, ‘Totono’, Élkin Murillo, Fabián Vargas, Juan Pablo Ángel, ‘Tigre’ Castillo y una docena más.

¿No fueron aquellas selecciones pordebajeadas porque no clasificaron a Corea y Japón 2002, Alemania 2006 y Sudáfrica 2010? 

Lo ideal es tener una selección que juegue bien y que gane –siempre toca buscar ese hermoso equilibrio-, pero si no se puede así, entonces, ¿preferimos el juego bonito o la consecución de los resultados?

Claro que la selección de Rueda no tiene ahorros, como tampoco los tiene Ecuador, Uruguay, Chile, Bolivia, Paraguay y Perú –estas tres últimas deben jugar en Barranquilla-.

Es verdad que esta selección tiene que jugar mejor, que tiene que dar más, pero también es cierto que no somos Brasil ni Argentina –hace muchas décadas no éramos ni Uruguay ni Perú-, que la tricolor es cuarta a un solo punto de Ecuador y que los rivales de Colombia tampoco han podido ni podrán sumar todo lo que le resta -en parte porque se enfrentan entre sí-. Por ahora, la selección rueda… Dejen trabajar.


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