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Opinión / ENERO 24 DE 2024

Ruge el león (1)

Las opiniones expresadas por los columnistas son de su total y absoluta responsabilidad personal, no compromete la línea editorial ni periodística de LA CRÓNICA S. A. S.

Resulta difícil moderar entusiasmos, frente a inminentes cambios en el rumbo ideológico-político del continente, con incidencia global. Hasta hace muy poco, todo jugaba a favor del izquierdismo en sus diversas variantes o matices. Organismos e instancias internacionales, foros, espacios de discusión, gobiernos nacionales, universidades, movimientos sociales, partidos políticos, iglesias, etc., parecían inexorablemente imbuidos, dirigidos, por el libreto socialistoide, colectivista, anulador de libertades, probado generador de miserias a lo largo y ancho del globo. Quien no se declarara seguidor de la tendencia en boga, era rotulado sin fórmula de juicio de “facho” y condenado al ostracismo. Las ideas de derecha, la defensa y reivindicación del sistema capitalista, del liberalismo, en el ámbito latinoamericano, eran asumidas en redes sociales con valentía admirable, por muy contadas voces; entre estas, Gloria Álvarez, Agustín Laje, Axel Káiser, Nicolás Márquez, y por supuesto el mismísimo Javier Milei, quien a pesar de no contar con canales propios, causaba revuelo desde programas de televisión, en los cuales era invitado permanente, registrando sintonías récord, y al tiempo, soportando todos los citados, el rechazo del establecimiento zurdo, el escarnio público, si no amenazas o agresión directa.

Cuando la izquierda, décadas atrás, comprendió que las antiguas masas mayoritarias, en acelerado proceso, se dieron la espalda ellas mismas, que el antiguo proletariado dejó de serlo por su acceso inercial a comodidades y “lujos” antes vedados: autos, viviendas confortables, educación, artilugios informáticos y de comunicación, no tuvo mejor recurso que echar mano de minorías tribales, fáciles de ensartar con una sola flecha, inventando nuevas mayorías como sumas aritméticas y promoción de anomalías dentro de las colectividades. Feminismo extremo, abortistas, etnias, géneros, coqueros, ambientalistas, sindicalismo, intelectuales resentidos, entre otros grupos en conflicto, fueron sumados a las nuevas “milicias” zurdas. ¿Ingeniosos, verdad? Así, avasallar la verdad, retorcerla, quebrar principios éticos, relativizarlos, deconstruir, desmontar, arrasar con todo cuanto se oponga o resista, es prioridad de dóciles, de maleables fracciones sociales, convencidas de ser la vanguardia del triunfo definitivo.

Pero, qué desaguisado, qué trastorno para la izquierda delirante y reinante en gran parte de nuestra América Latina; ¡llegó Milei!

Procedente de un sector académico de la Argentina, cuna, no solo de grandes futbolistas, de tristemente célebres políticos, esquilmadores de las arcas públicas, sino de inteligencias brillantes y de reconocidos méritos, irrumpe con fuerza demoledora, derribando a su paso todo obstáculo, Javier Milei, presidente de su nación, apenas con un mes y algo más de ejercicio en el cargo. Lo precede una carrera política meteórica de apenas dos años; lapso suficiente para convencer un electorado en desespero, frente a la crítica decadencia del país austral, resultado de décadas de latrocinios y malos gobiernos, sobre todo de la pareja Kirchner-Fernández. Y lo demostrado en escasos cuarenta días de gobierno supera toda previsión de seguidores y opositores. A velocidad e intensidad frenéticas puso a trabajar su gabinete, equipos de asesores, mandos medios; al Congreso, de inicial mayoría opositora, en sesiones extras, expidiendo un decreto de urgencia con fuerza de ley, producto de meses de labor, refrendable o no por el legislativo, presentando otro bloque de reformas para ser debatido, aprobado o negado, en tiempo récord, centrando atención en puntos claves para paliar la crisis: Freno a la inflación que superó el año anterior el 250%, bordeando la híper, déficit cero, estabilidad cambiaria, reducción drástica de la burocracia estatal, eliminación de restricciones comerciales, entre otros.

Llega Milei y pone a temblar a muchos, dentro y fuera de su propio patio. La semana anterior, en su intervención magistral en el Foro de Davos, marcó un antes y un después, reduciendo a pigmeos a contradictores como Pedro Sánchez y otros de mucho menor calado. En próxima nota abordaremos el histórico acontecimiento.
 


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