Opinión / AGOSTO 28 DE 2021

Shamsia hassani: afganas

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Nadia Anjuman, poeta afgana a quien asesinó su esposo, clama por miles como ella en uno de sus poemas: “No deseo abrir la boca/ ¿A qué podría cantar? /A mí, a quien la vida/ odia, / tanto me da cantar que /callar”. Nadia, revive en sus poemas. Shamsia, convoca a todas con sus murales. Palabras e imágenes de afganas que la ortodoxia religiosa talibán no pueden contener. De padres afganos refugiados, la significativa artista Shamsia Hassani nació en Irán. Tiene 33 años de edad. Desde 2010, mediante su acusador arte urbano reluciendo mujeres afganas hostigadas por cánones ultraconservadores talibanes, expresa progresistas ideas políticas, culturales y feministas pintando grafitis sobre edificios, casas, tapias, murallones y calles de Kabul. Sus perplejas, delicadas  protagonistas exteriorizan todo tipo de discriminaciones a que son sometidas. Mujeres sin boca ni voz, que llevan como defensa instrumentos musicales. Muerte a la oscuridad, denominó Hassani su reciente diatriba artística contra actitudes socioculturales, políticas, religiosas y económicas del supradogmático grupo islámico talibán. Lobreguez proyectada sobre las mujeres por normas ultraconservadoras de tal islámica escuela Deobandi, buscando purgar su credo de interpretaciones no islámicas de la fe. Opuestos a la publicación y distribución de literatura de cualquier tipo, incluido material religioso. En 1998 prohibieron televisores, videocasetes, casetes y antenas parabólicas obstaculizando música, cine y televisión.  La multiétnica Afganistán con heterogéneas estructuras tribales y de clanes, ha sido una sociedad fraccionada y sin un esquema unificador nacional, donde el extremismo talibán representa aquella ortodoxia conservadora para la cual la maldad es el alejamiento de los rituales. Shamsi resiste en esta sociedad, representando presencias femeninas de aquellas otras que, en Afganistán, disienten de preceptos característicos de la escuela Deobandi. Viajera infatigable en cuyas correrías denuncia la situación afgana femenina bajo los talibanes. La revista norteamericana Foreign Policy, la incluyó entre los 100 mejores pensadores globales. Hace parte del segundo volumen de Goodnight Stories for Rebel Girls, retratos de mujeres innovadoras de todo el mundo. Su serie de ilustraciones contra los talibanes, Muerte a la oscuridad, se conoció hace poco, ratificando que continúa viva. Poetas, pintoras, cineastas, periodistas, cantantes, teatreras, afrontan el peligro de ser mujeres desempeñando labores que los talibanes consideran violación de leyes islámicas. Hassani utiliza la popular visibilidad del grafiti no confinado en museos, para debatir políticas de intimidación y agresión propias de dicha secta islámica. Sus protagonistas de bellas pestañas, carecen de bocas, pero tienen instrumentos musicales cuya simbología  canta por ellas. “Los uso como símbolo para que las mujeres manifiesten sus voces con ellos. Pueden usar instrumentos musicales para hablar con la gente, para hablar más alto y llamar más la atención, ya que no tienen boca. Pero este instrumento musical les da poder para hablar en sociedad”, afirma Shamsia. 


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