l
Opinión / NOVIEMBRE 26 DE 2023

Tencsguibin Dei

Las opiniones expresadas por los columnistas son de su total y absoluta responsabilidad personal, no compromete la línea editorial ni periodística de LA CRÓNICA S. A. S.

El Día de Acción de Gracias se celebra oficialmente en Estados Unidos, Canadá, Granada, Santa Lucía, Brasil y Liberia. Cuenta la leyenda que el primer Thanksgiving fue celebrado en Massachusetts en otoño de 1621,  cuando los colonos ingleses ofrecieron un banquete para celebrar una buena cosecha después de tiempos especialmente difíciles, e invitaron a miembros de la tribu Wampanoag para agradecerles por la comida que estos les proveyeron a cambio de su ayuda en la guerra contra la tribu Narragansett. Este acto simbolizó la amistad entre colonos y nativos, algo que parecía imposible tan solo unos meses atrás. En 1789, el presidente George Washington, el del billete de un dólar, lo fijó en el calendario estadounidense el cuarto jueves de cada noviembre. Ahora podemos identificarlo más fácilmente porque también es un día antes del Black Friday. 

El plato tradicional del Día de Acción de Gracias es el pavo asado u horneado, entre más grande, mejor. La razón de que sea pavo y no pato o marrano se debe simplemente a que era, y sigue siendo más práctico, sacrificar un ave que una vaca o un cerdo. Se reproducen más rápido y son menos costosas de criar. Los colonos vivían con lo básico y preferían criar muchas aves en vez de un búfalo. Con cada pavo se podía alimentar a muchas personas. En esta fecha, el pavo se sirve normalmente con salsa de arándanos, puré de papa con gravy (una salsa tradicional inglesa que se hace con sustancia de res o con el jugo que suelta el pavo) y una gran variedad de postres, siendo los pasteles de calabaza, nueces pecanas y manzana los más populares. 

Mi propuesta

Hoy quiero lanzar una humilde propuesta: planteémonos celebrar Acción de Gracias también en Colombia. Llamémosle el Día de la Gratitud por la Comida, o, más francamente, el Día de Comer Mucho, y, como es nuestra costumbre, se lo podemos atribuir a  algún santo, puede ser a San Lorenzo de Roma, que murió «asado a la parrilla». Nosotros no dejamos perder oportunidad alguna de tragar, beber y compartir con amigos y/o familia. Sería como un prediciembre. En Thanksgiving, los gringos comen igual o más que en Navidad. Acuñemos esta fiesta entrañable y comamos pavo… o bandeja paisa, pero comamos. Preparemos puré de papas con gravy… o patacones con hogao. Podemos organizar un desfile como el que hace Macy’s por las calles de Manhattan. Que aquí lo patrocine Olímpica, y ponga muñecos inflables gigantes del tiburón del Junior o de Germán Vargas Lleras. El Quindío puede contribuir con yipaos y bailes del machete. También contemplemos la posibilidad de quemar el primer año viejo de la temporada durante este desfile.

Compatriotas, mi llamado es a la reflexión: no dejemos pasar esta oportunidad de tener un día festivo más en el año. Veinte no son suficientes, y lo saben. Siempre tendremos cosas por agradecer… y ganas de comer. Que nada nos frene. Acompáñenme en esta cruzada por celebrar nuestro Tencsguibin Dei.


COMENTA ESTE ARTÍCULO

En cronicadelquindio.com está permitido opinar, criticar, discutir, controvertir, disentir, etc. Lo que no está permitido es insultar o escribir palabras ofensivas o soeces, si lo hace, su comentario será rechazado por el sistema o será eliminado por el administrador.

copy
© todos los derechos reservados
Powered by:Rhiss.net