Opinión / FEBRERO 25 DE 2021

Una tensa paz

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Durante décadas el departamento del Quindío se ha ofertado como un remanso de paz. Pero si trascendemos esa marca y dejamos de lado la conveniencia de esta afirmación, podremos asumir la violencia como una realidad que nos atañe.

Los datos publicados por la Policía Nacional en 2020, registraron en Colombia 12.018 homicidios; de ellos, 177 ocurrieron en territorio quindiano. Así, la tasa corresponde a 23.86 homicidios por cada cien mil habitantes y en el Quindío, de 31.87. O sea, la décima tasa de homicidios más alta del país, cercanos a Nariño —34.28—, Caquetá —33.62— y Arauca —32.29—, donde hay presencia de grupos armados organizados y cultivos ilícitos.

En homicidios, el Quindío está arriba en Colombia, eso no es nuevo. En 2015 y 2016 tuvimos la segunda tasa más alta de homicidios en el país. A partir de allí se observa una reducción que hoy nos ubica en el décimo puesto, aunque por encima de la tasa nacional.

El homicidio es un problema grave, por eso es necesario ahondar en algunos aspectos que permitan profundizar en sus causas, lo cual puede contribuir con las administraciones, la fuerza pública y los organismos de seguridad a encontrar soluciones.

Entre 2014 y 2020, las víctimas, en un 90.99 %, eran hombres. Entre 2016 y 2019, las víctimas 

—62.81 %—, tenían entre 15 y 34 años. El nivel educativo del 97.66 % de las víctimas, no superaba el undécimo grado y el 42.31 %, el grado quinto. Para 2020 no se publicaron estas dos últimas variables.

Para los asesinatos, entre 2014 y 2020, las armas de fuego se utilizaron en un 77.32 %, mientras que las armas blancas, para el 

19.70 % de los casos. A pesar de que en los últimos años se ha incrementado la incautación de armas de fuego, estas siguen siendo el elemento mayormente utilizado en los homicidios en el Quindío.

Según el Observatorio Social del Delito, OSD, dirigido en su momento por Felipe Martínez Vera, entre enero de 2016 y septiembre de 2019, el 46.14 % de los homicidios en el departamento tuvieron como posible motivación el ajuste ilegal de cuentas; en el 21.81 %, la venganza, y en un 

16.99 %, la intolerancia social, de acuerdo con los organismos de Policía Judicial. 

El OSD identificó también, que el 42.4 % de los homicidios ocurridos entre enero de 2016 y septiembre de 2019, se concentran en 18 zonas críticas, ubicadas en Armenia, Calarcá, Circasia, Génova, La Tebaida, Montenegro y Quimbaya. Sitios caracterizados por el expendio de sustancias sicoactivas y alta vulnerabilidad socioeconómica.

Con estas cifras, recuperar la condición de remanso de paz, no es solo un tema policial. Urge la acción interinstitucional integral, orientada a transformar la realidad en muchos sectores del departamento, para ofrecer a sus habitantes la oportunidad de una vida digna en el marco de la legalidad. Esto tiene que ir más allá de la presencia policial, de operativos y capturas.


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