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Opinión / ABRIL 16 DE 2020

Urgen recursos; gobierno tapa las guacas

Las opiniones expresadas por los columnistas son de su total y absoluta responsabilidad personal, no compromete la línea editorial ni periodística de LA CRÓNICA S. A. S.

El estado de emergencia es una herramienta jurídica excelente, ideal en naciones con cultura y estructura de control fiscal adecuado, para una ciudadanía a la que le gusta las democracias limpias y transparentes, con líderes honrados y con pleno conocimiento de lo púbico, sin líos jurídicos. Pero, en una nación donde se pierden billones de pesos en corrupción, una población y medios tolerantes, sin controles eficaces, con ventanas giratorias, eligiendo a cualquiera con metas y arreglos anticipados, extendiendo el yo te elijo pero no me controles, es imposible que marche una nación correctamente.

Gracias al encierro entendimos cómo nos engañaron nuestros líderes, por el destino de mi Dios estamos en situaciones casi similares. Todos en las casas, unos con limitaciones de dinero, posibilidades de pérdida de empleo, sin empresas, gobernantes locales que abusan, un comercio cerrado, la ley 100 en el suelo y con una economía lenta en su recuperación y lo más triste, la urgencia de recursos que no se tienen para atender las necesidades hospitalarias.

Mientras eso pasa, médicos y sus auxiliares indefensos arriesgan sus vidas por proteger la salud de colombianos, en hospitales con infinidad de deficiencias. Mientras tanto, existen funcionarios reposando como si no pasara nada, viviendo unas características similares, quizás encerrados, pero sin la angustia laboral o hambre como la que hoy viven millones de colombianos.

Acudir a créditos internacionales, nuevas reformas tributarias, castigar a empresarios y como siempre a la población para quitarle sus recursos. El aporte o esfuerzo de todos servirá si se corrigen errores en la salud, de lo contrario seguiremos pagando billones para beneficios o privilegios de unos pocos. De continuar así estamos de cara a un atropello más desagradable del Gobierno al empleo y las empresas en Colombia.

Y ahora nos muestran un corazón disfrazado de ternura que no tienen, descontarán con sentido social a unos funcionarios de alto nivel de la otra Colombia, pero por 4 meses. Es increíble y enigmático este engaño y comedia social, solo por 4 meses, bondad, como si no tuvieran recursos para sus necesidades. Parece que nuevamente la lámpara de Aladino ronda en la presidencia y en secreto a los asesores dijo, tranquilos que en 4 meses llega la normalidad.

No se comprende qué pasa al interior de la presidencia, parece que es imposible generar beneficios extras a la nación o el no querer ver o valorar otras fuentes para conseguir recursos diferentes a los créditos e impuestos. Si es así, dejan ver cierta incapacidad administrativa para reducir o eliminar costos dañinos comprobados a las finanzas del país, un presidente que parece no estar al servicio de Colombia, mostrándose una figura manejable, ficha de políticos o empresarios que al protegerlos impide llevar soluciones adecuadas ante la urgencia de la nación.

Qué tristeza. ¿Será que Colombia se equivocó nuevamente al elegir presidente, congresistas, gobernadores y alcaldes?

 


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