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Opinión / JULIO 03 DE 2023

Villa del cacique

Las opiniones expresadas por los columnistas son de su total y absoluta responsabilidad personal, no compromete la línea editorial ni periodística de LA CRÓNICA S. A. S.

Su historia está colmada de valentía y autenticidad. Cada territorio es un surtidor de hermosura, pues entre la vegetación, el relieve y la fauna, todos ofrecen un paisaje sorprendente.

Como la puerta de oro del Departamento se encuentra Calarcá, el lugar donde las mariposas aletean en una fiesta de transformación, celebrando la libertad y creando sobre un lienzo inmaculado brochazos con los colores que hacen parte de nuestra tradición.

El pasado calarqueño cuenta relatos de amor y coraje, conquistas y victorias, amores y desamores, nostalgias. 

La leyenda del Cacique y su amada fugitiva, duerme como añoranza escondida, que lleva a los que visitan Peñas Blancas a suspirar, comprendiendo el dolor profundo de ese gran guerrero, derrotado por una fuerza invisible.

La identidad de Calarcá está pintada al mismo tiempo con la tenacidad de los Pijaos y con su pasión desbordante, que fue sin duda simiente de un pueblo inspirado, que recibió la poesía como herencia y se ha proyectado al mundo por muchos motivos, uno de ellos, la literatura.

Fundada por Segundo Henao y Román María Valencia, heredó la pujanza antioqueña, el arraigo por el territorio y la hospitalidad, entre muchos valores que han ido tejiendo el presente.

Grandes plumas han surgido allí: Luis Vidales y Baudilio Montoya son dos ejemplos. 

Posee dos corregimientos, que guardan belleza para los ojos que a ellos llegan: La Virginia y Barcelona. Tiene dos caseríos, Río Verde y Quebradanegra, que con el paso del tiempo han ido consolidando una oferta gastronómica y turística, que permite que todo el municipio (no solamente el casco urbano), esté colmado de razones para visitarlo.

Fue fundada el 29 de junio de 1886. Se completaron 137 años de vida administrativa, en los cuales se ha consolidado por la exquisitez del café que ofrece a los visitantes, la preservación (en gran medida) de la arquitectura de la colonización antioqueña en sus casas enormes, en las que todavía viven familias tradicionales y su precioso Jardín Botánico, referente internacional, no solamente por contar con un mariposario lleno de vida y color, sino también por guardar en su seno una colección asombrosa de plantas. Ni qué decir de lugares como Recuca, que permiten vivir una inolvidable experiencia en el corazón del Paisaje Cultural Cafetero.

Calarcá no es tan solo la segunda ciudad del Quindío por número de pobladores, es un lugar colmado de preciosos lugares y bellos secretos, como la Vereda La Floresta, que sin duda alguna, resume el paraíso.

El Yipao y el Reinado Nacional del Café son dos de muchos eventos, que hacen parte de una gran programación en el marco de las fiestas, que son famosas y gozan de gran concurrencia.

Calarcá nos recibe con sus mejores galas, con la belleza que le caracteriza, porque, al fin y al cabo, la sangre de un Cacique le cabalga por las venas y en el aire flotan versos y también, el sonido de timbres inmortales.

Feliz Aniversario amada Calarcá, cuna de poetas, pues por algo tienes nombre de mujer.


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